No existen sanadores, sí personas, pequeños-grandes guías y maestros que nos ayudan a avanzar, a reconocer y aprovechar nuestro potencial, a encontrarnos a nosotros mismos, a ser autosuficientes y alegres. Libres. Sin miedo.

martes, 22 de noviembre de 2011

Podríamos definir la meditación como un ejercicio continuado de atención cuyo fin es controlar el parloteo incesante de la mente

 
Podríamos definir la meditación como un ejercicio continuado de atención cuyo fin es controlar el parloteo incesante de la mente. Se cree que la meditación es una actividad milenaria que ha sido practicada en el seno de las religiones más extendidas: cristianismo, islamismo, budismo, hinduismo, etc. En estas religiones, con todas las diferencias entre ellas a la hora de su práctica, se ha creído siempre que la meditación es una de las formas de ponerse en contacto con la divinidad.
Las noticias sobre la meditación llegaron al gran público occidental en la segunda mitad del siglo XX. En esa época empezaron a publicarse distintos libros sobre yoga y budismo que tenían en la práctica de la meditación una de las claves del progreso religioso para llegar al samadhi, la iluminación, el éxtasis o como queramos llamarlo. Pero este tipo de logros, que pueden parecer (y lo son) muy difíciles y remotos a la persona común, no deben desviarnos de la idea de que meditar es una actividad mental que nos puede traer extraordinarios beneficios en forma de bienestar, tranquilidad, armonía, superación del estrés y la angustia y que nos dará una perspectiva nueva en nuestro contacto con lo que creemos la realidad. De modo que usted no necesita ser un monje budista para meditar, ni siquiera hace falta que crea en un más allá para que la práctica de de la meditación le pueda reportar muchos beneficios.
En este momento conviene subrayar que si usted nota que se encuentra inmerso en la angustia y el miedo propios de una depresión o en el estrés o cualquier otro tipo de problema emocional o mental, usted debe, primero de todo PONERSE EN MANOS DE UN PSICOLOGO PROFESIONAL como el que sustenta esta página web o cualquier otro de su confianza. Para el resto de todos nosotros la meditación puede ser un medio insustituible para alcanzar la paz mental, controlar el discurso interior interminable de la mente y ver el mundo desde un punto de vista controlado y tranquilo.
Como hay muchas técnicas de meditación, aquí nos proponemos explicar una de ellas que es una mezcla de todas y que nosotros practicamos.
Empecemos por aclarar una serie de requisitos recomendables para meditar bien:

Primero: Debe usted encontrar dentro de sus horarios normales de trabajo y demás actividades un paréntesis de un cuarto de hora o veinte minutos durante el que puede estar seguro que nadie va a molestarle. En las tradiciones orientales se habla del amanecer y de la puesta de sol como momentos especiales para meditar, pero esto no es imprescindible y cualquier momento puede ser bueno. Pero, eso sí, hay que asegurarse de no ser interrumpido.
El rato de meditación, si se es constante, se convertirá con el tiempo en una isla de reposo y quietud dentro de lo alocado de la vida actual.
Así que busquemos el mejor horario para cada uno de nosotros. Cerremos el móvil y cualquier otro artilugio que pueda molestarnos y dediquemos entre quince o veinte minutos solo a nosotros mismos.

Segundo: Al igual que sucede con el horario debemos encontrar un espacio para meditar. Lo mejor es aprovechar un lugar apartado de nuestra casa. Esa habitación en la que entramos poco, el despacho que apenas se utiliza o incluso el desván. Lo importante es que sea un sitio apartado y tranquilo.
Esto como situación ideal pero si usted vive en un apartamento muy pequeño utilice lo que pueda. Cualquier sitio puede ser bueno si nos rodeamos de tranquilidad durante ese rato dedicado a la meditación.
Una vez establecidos el tiempo y el espacio para meditar vamos a empezar con la práctica.
En primer lugar es conveniente que nos acerquemos a meditar de una manera ecuánime. Sabiendo que la meditación puede traernos momentos felices y relajados no debemos acercarnos a ella con prisas de ningún tipo. El progreso en la meditación vendrá de la paciencia, la perseverancia, la imparcialidad de juicio y suele ir acompañado de una sensación de alegría interna. Olvidemos que en el resto de la vida hay prisas para todo. Debemos separar el rato de meditación de los parámetros con que medimos las urgencias diarias. Buscamos reposo y quietud y estos no pueden venir nunca de la prisa. Todo debe ser natural, tranquilo, sin forzar. En cuanto ustedes hagan un poco de práctica, el rato para meditar se convertirá en uno de los preferidos del día.

Vamos, pues, a la práctica.
Postura: Hay que encontrar una postura corporal cómoda y estable con el tronco y la cabeza erguidos. La mayoría de tradiciones orientales utilizan la postura del loto: sentado con las piernas cruzadas y los pies sobre los muslos. Es una postura solo para expertos en yoga.
El resto de nosotros podemos sentarnos en un cojín, cruzar simplemente las piernas de una manera cómoda o, incluso, meditar sentado en una silla pero sin apoyarnos en el respaldo. El cuerpo debe estar suelto, erguido, relajado y la columna vertebral recta. Es importante vestir ropas ligeras y amplias que no nos agobien en la postura de meditación.
Una vez sentados en la postura elegida vamos a relajar el cuerpo. Pensemos en nuestros pies, relajémoslos y cuando empecemos a sentir un cosquilleo en ellos vayamos subiendo: gemelos, rodillas, muslos etc. hasta llegar a la cabeza.
Debemos movernos lo menos posible y estar tranquilos.
Ahora vamos a ver nuestra respiración. Vayamos alargándola sin forzar. Respiraremos cada vez más pausadamente hasta llegar a una cadencia larga SIN FORZAR. Nunca olvidemos que en la meditación todo es paso a paso, lentamente, suavemente.
El paso siguiente es centrar nuestra atención precisamente en la respiración. Observemos el ritmo pausado de entrada y salida del aire en nuestros pulmones. Mantengamos la atención en él.
Con los pensamientos de cualquier tipo que, inevitablemente, surgirán de nuestra mente debemos tener una actitud de observador imparcial.
Alguien que mira desde fuera algo que, en realidad, no le interesa mucho. No debemos combatirlos frontalmente sino observarlos y dejarlos pasar mientras mantenemos nuestra atención en el proceso respiratorio. Todo esto es difícil al principio así que no se desmoralice si continuamente se ve interrumpido por pensamientos. Es muy importante no implicarse en ellos, procurar mantenerse aparte y practicar diariamente. Lo que en principio puede parecer imposible se va consiguiendo poco a poco. Con el tiempo todo ese saco de pensamientos recurrentes que desvían nuestra atención perderán fuerza y esa parte de nosotros que los observa se volverá más importante. Controlaremos el caballo desbocado de la mente, haremos desdibujarse los dolores del pasado y miraremos con ecuanimidad el futuro.

link: http://www.youtube.com/watch?v=uE7ld236apk&feature=player_embedded

En este punto conviene aclarar que si usted, a lo largo de la sesión, mantiene cada vez más tiempo la conciencia de sus movimientos respiratorios es que va progresando. Seguirán surgiendo pensamientos aparte pero los irá confinando siempre que los observe sin implicarse en ellos.
Una vez dominada la concentración pasaremos a otra fase. Ahora se trata de ir añadiendo factores a observar y para ello empezaremos por el cuerpo -primero un punto y después podemos hacer recorridos empezando por la cabeza y llegando a los pies- , las sensaciones, los estados de ánimo y el mismo discurrir de la mente.
Usted ahora se ha convertido en el observador de todos esos fenómenos pero siempre desde una atención concentrada y ecuánime. Todo esto, poco a poco, irá trasladándose al resto de los momentos de su vida de tal manera que ya no será alguien a quien los aconteceres de la existencia lleven de la alegría a la ira, la angustia, la tristeza etc. Si todo ha ido bien en unos meses usted habrá descubierto otro punto de vista desde el que ver sus emociones y ya no se sumergirá automáticamente en ellas.
Para aquellos que, llegados a este punto, quieran seguir profundizando en la meditación vamos a indicar unos cuantos autores de libros sobre el tema más que títulos concretos.
Son muy interesantes los libros de Ramiro Calle y Allan Watts en cuanto que autores occidentales expertos en orientalismo y meditación. A ellos podemos añadir los de dos maestros de origen hindú pero conocidos universalmente como Jiddu Krishnamurti y Sri Nisargadatta Maharaj.
De este último recomendamos especialmente su libro "Yo soy eso".
Estas líneas han sido un breve resumen que esperamos sea suficiente para empezar a meditar. No olvide las claves para progresar en el camino de la meditación: atención concentrada, ecuanimidad, paciencia y perseverancia. Suerte a todos.

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