No existen sanadores, sí personas, pequeños-grandes guías y maestros que nos ayudan a avanzar, a reconocer y aprovechar nuestro potencial, a encontrarnos a nosotros mismos, a ser autosuficientes y alegres. Libres. Sin miedo.

viernes, 16 de diciembre de 2011

El Reiki propiamente dicho es Energía Universal que como terapia de sanación ayuda a eliminar en primera instancia los malestares físicos para posteriormente trabajar sobre el origen emocional y mental de las afecciónes que las personas puedan presentar







La Filosofía Reiki a través de sus cinco preceptos básicos pretende dar los primeros pasos hacia el autoconocimiento y su consecuente observación, reflexión y discernimiento que guían al cambio de conductas que pueden traer como consecuencia sufrimiento.
Aunque la sanación del Reiki pretende llevar a las personas a vivir establemente, es necesaria la sanación del cuerpo para que nuestra atención pueda estar puesta en la energía misma y no en los dolores o afecciones que el cuerpo pueda presentar.

El cuerpo es un instrumento, es el vehículo que permite movernos en este mundo y percibir sabores, olores, sonidos y objetos a través de los sentidos. Por decirlo de alguna forma, el cuerpo es el carruaje que transporta al Ser al cumplimiento de su deber, y para que el carruaje nos lleve a buen destino ha de estar en buenas condiciones.

El Reiki ayuda a mantener la salud corporal, aunque desde un inicio trabaja a niveles mucho más profundos. La enfermedad es la consecuencia última del desajuste energético. Antes de la manifestación física del desequilibrio energético suele presentarse malestar mental y emocional. Si la persona no reacciona ante estos avisos, el Ser en toda su sabiduría muestra el malestar de forma que pueda ser percibido por los sentidos y obligar a la persona a sanar su cuerpo físico, después sus emociones y por último los pensamientos que generaron el desajuste. El punto aquí es que por lo general al obtener mejoría física, se olvida de seguir con el proceso que lleva a la sanación total.

El Reiki como terapia de sanación física ayuda a:
  • Reactivar y desintoxicar el sistema inmunológico, desbloqueando energías que provocan en el cuerpo dolor y malestar.
  • Regenerar el sistema celular
  • Equilibrar la energía que se va perdiendo con la actividad diaria
  • Reducir los niveles de estrés provocados por el malestar físico
  • Regenerar la fuerza física perdida durante el día
El Reiki como terapia tiene la fuerza para sanar enfermedades crónicas degenerativas aunque eso siempre debe ir acompañado de un trabajo emocional y mental por parte del paciente.


Nuestro agradeciminto a http://www.articulo.tv

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