No existen sanadores, sí personas, pequeños-grandes guías y maestros que nos ayudan a avanzar, a reconocer y aprovechar nuestro potencial, a encontrarnos a nosotros mismos, a ser autosuficientes y alegres. Libres. Sin miedo.

jueves, 16 de marzo de 2017

Saturno en Tatuaje

Muchos me preguntan el porqué de mis tatoos. Símbolos que algunos relacionan con lo que no son, y que otros imaginan una moda o algo relacionado con un grupo musical.
Más allá de esas hipótesis, el símbolo de mi mano es Saturno, y a pesar de que hay quien relaciona al planeta, a veces llamado "la bestia", con el diablo, su título se debe a su doble significado. Un planeta que habla de dolor, de sufrimiento y oscuridad, pero también de sabiduría, crecimiento y poder. Saturno habla de aceptar y reconocer que todos tenemos sombra, un lado oculto que nos atemoriza y muchas veces avergüenza, pero que es parte de nosotros y conforma el ser que es nuestro Yo. El espíritu de este planeta nos habla de la resiliencia y la capacidad de superar el dolor, el abandono, la soledad más extrema en pos de una nueva vida, trabajada, con nuestro bagaje en digestión.

Por eso llevo a Saturno. Para aceptar mi reflejo tenebroso y a mí misma. Para dejar de cargar con mi pasado y poder asimilarlo como parte de lo que fue y lo que soy. Para mirar adelante, en busca de luz, con el poder que da haber estado en la oscuridad.

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