No existen sanadores, sí personas, pequeños-grandes guías y maestros que nos ayudan a avanzar, a reconocer y aprovechar nuestro potencial, a encontrarnos a nosotros mismos, a ser autosuficientes y alegres. Libres. Sin miedo.

lunes, 19 de junio de 2017

Reseña de “Esto no es una selva”, de Susanna Isern y Rocío Bonilla

TÍTULO: Esto no es una selva / Això no és una selva
AUTOR: Susanna Isern
ILUSTRADOR: Rocío Bonilla
EDITORIAL: Flamboyant

SINOPSIS
‹‹Todo empezó el día que Paula aprendió a decir que no. Decir que no era genial. Paula podía hacer lo que quisiera… Pero entonces sucedió…››
En este álbum, su protagonista es Paula, una niña pequeña que aprende a decir que no. Para ella es algo divertido, una novedad, descubre que puede negarse a hacer las cosas que le se piden y hacer lo que ella quiera.
Pero todo cambiará cuando, de pronto, su casa se convierte en una auténtica selva, con árboles, lianas vegetación frondosa y todos los animales campando a sus anchas.

OPINIÓN
Pregunta para padres y abuelos —y para todos aquellos que cuiden y trabajen con niños—, ¿no os ha pasado nunca que no podéis caminar de un lado a otro del salón por la cantidad de juguetes diseminados cual alfombra por el suelo? ¿Os habéis encontrado a vuestro hijo o hija dormido en cualquier rincón mientras, en su cama, hay una batalla campal de muñecos y peluches? Si vuestra respuesta afirmativa, Esto no es una selva os va a encantar y, además, os va a ofrecer una herramienta educativa ideal.
En este ilustrado de Susanna Isern y Rocío Bonilla, su protagonista, una pequeña llamada Paula, ha aprendido a decir que “No” y utiliza esa expresión como una palabra mágica para hacer lo que le apetece.
Al principio, poder hacer lo que le viene en gana a cada momento es muy divertido, pues no tiene porqué lavarse los dientes o bañarse, tampoco ha de recoger la mesa o sus juguetes, ni siquiera tiene porqué ponerse el pijama y dormir en la cama, puede hacerlo en la alfombra vestida como más le plazca.
Pero una noche su madre le dice ‹‹Esto pronto va a parecer una selva››, y cuando despierta, Paula se encuentra con un león enorme en su habitación.
Un cuento mágico y divertido en el que una niña pequeña, rebelde y revoltosa, descubre que a es necesario un poco de orden y que no siempre tenemos porqué decir que “No”, pues hay cosas que son beneficiosas para nosotros… Además, ella no es un animal salvaje.
Mi experiencia está siendo muy positiva con esta historia. Max es un niño como Paula, un auténtico terremoto independiente que es capaz de liarla gordísima en un cerrar y abrir de ojos, pero a partir de que empezamos a leerle esta historia, con decir las palabras ‹‹¡Esto no es una selva!›› y mirar si le está saliendo cola de chimpancé (SPOILER Jajaja), entiende el mensaje y se pone a recoger; a su manera, claro.
Recomendado a padres, abus y educadores que quieran explicar la importancia de recoger de una forma divertida; para quienes disfruten de los ilustrados y les gusten las historias con giros fantásticos; para aquellos que quieran hacer un regalo lector, educativo y simpático.

Isabel del Río

Mayo 2017

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